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Adiós pEREsidente

Griñán, el presidente de la Junta de Andalucía se baja del barco. En una declaración de falsas intenciones a modo de un lavado de cara artificial, el presidente en un cargo que nunca ganó en las urnas, cede su silla a Susana Díaz sin jamás haberse enfrentado a un oponente político, muestra del funcionamiento andaluz, ese páramo político, el coto privado que ha hecho que Andalucía sea vagón de cola de la pantomima actual llamada España.

Tan héroe como villano, según las diferentes líneas editoriales, el “bueno” de Griñán se retira haciendo suyo el dicho de una retirada a tiempo es una victoria, para no hacer daño a la Junta de Andalucía, para mostrar transparencia, compromiso y poner las cartas y los focos en el tablero nacional, donde otros que también se ven alumbrados por el foco de la corrupción y las malas artes, se aferran a su silla en el Congreso, la misma que Griñán presta para seguir ocupando otra (mismo perro, diferente collar).

Los músicos del Titanic se hundieron instrumento en mano, pero desde hace tiempo, este barco llamado Andalucía navega a la deriva, rasgado por ese iceberg llamado inmovilismo y corrupción del que tan sólo conocemos la superficie que refleja la mínima parte de un problema con mayúsculas al que le están empezando a ver las costuras. La sangre que empieza a brotar ha despertado a las bestias de la oposición, a los periodistas con cuentas pendientes que tan sólo son capaces de buscar la verdad que les interesa cuando saben que pueden sacar réditos.

Los tópicos hacen que en Andalucía todo tenga una vuelta de hoja y no se nos tome en serio. Somos unos vagos, nos gusta el flamenco, estamos todo el día bailando sevillanas, o rezando a la Virgen de turno o en procesiones de una Semana Santa que parece durar 365 días, a no ser que estemos en el bar, nuestro centro de operaciones, que nos hace estar de fiesta en fiesta, poblados de canis que cuentan chistes sin parar y están todo el día de buen humor, todo ello edulcorado por nuestro forma incorrecta y burlona de hablar y nuestra incultura poblacional que nos hace ser los bufones de series, televisiones y de un país que parece mirar al Sur con una risilla de incredulidad y sorna ajena.

Quizás todos estos tópicos nos den un margen de ocultismo para los problemas reales que nos azotan y nos asfixian, como puede ser el tener la mayor tasa de paro entre la población de 16 a 29 años, que ha aumentado en el último año un 55,8%, y que a nivel autonómico se traduce en que 1 de cada 3 personas en edad de trabajar no pueda hacerlo por no tener donde ponerlo en práctica. Pero también es cierto que estos tópicos, o la buena prensa que ha conseguido que el cortijo andaluz se mantenga en pie contra viento y marea (que aquí pese a ser tierra seca, a veces llueve y con fuerza), han sido capaces de ocultar los pequeños deslices y abusos de poder que pasaron de excepción a norma y han terminando en desencadenar el mayor fraude y corrupción política jamás vivida, que sin embargo, ha conseguido escapar entre Bárcenas, dimes y diretes, pero que finalmente ha puesto en bandeja (poética forma de chapa y pintura) la cabeza de su Presidente para demostrar las buenas formas e intenciones de toda una Junta de Andalucía que durante tanto tiempo parecía mirar para otro lado al grito del sálvese quien pueda mientras se llenaban bolsillos, expropiaban tierras (para comprar casas de desahuciados a low cost como el caso del Izquierdista Banderas) y se abusaba de ayudas internacionales que jamás encontraron el destino para el que fueron concebidas: desde MercaSevilla pasando por las falsas prejubilaciones pagadas a personas que jamás habían trabajado en las empresas afectadas, o las subvenciones millonarias a empresas con nombre y apellido que no se ajustaban al ERE de turno, o las pymes andaluzas que se quedan sin ayudas de I+D+I, o las desorbitadas comisiones pagadas a intermediarios entre la Junta y los trabajadores en ese campo de juego perfectamente orquestado del que tantos estratos superiores se enriquecían (malgastando parte de fortunas en cocaína y mujeres de compañía fácil) mientras el pueblo andaluz se empobrecía, perdiendo su poder ganado en jornadas en el campo o en alta mar y pasando hambre y vergüenza.

 

Y es que la #AndalucíaImparable que se vende en slogan publicitarios es un canto al sol, una falsa mentira que de tanto repetirse parece hacerse verdad. Vendemos arte, alegría, sol, fiestas, tradiciones, buena gente, gastronomía, playas, turismo interior, historia, pueblos con encanto, urbes de primer nivel, deporte, turismo de chiringuito, música, toros, tradición. Vendemos todo esto y mucho más porque tenemos un gran materia prima que radica sobre todo en la energía de sus gentes, los andaluces, el manantial inagotable de recursos que pese a vivir asfixiados y maltratados jamás arrojaremos la toalla haciendo nuestro lo de al buen tiempo buena cara. Un pueblo soberano, solidario, de nivel que tristemente se ve huérfano de dirigentes y una oposición a la altura de nuestras necesidades.

Y es que Andalucía me duele, y mucho más desde la distancia entre la que me encuentro. Cuando se ejemplariza uno corre el riesgo de perderse entre el radicalismo. Nací en Úbeda, soy y me siento ubetense. Soy andaluz de nacimiento y presumo de acento moldeado en tardes entre cerros y olivos, que sufrieron el modelaje de los 6 años que pasé estudiando en Granada y los 4 años que trabajé en Málaga, ciudad que también he hecho mía. Soy médico especialista en Medicina Familiar y Comunitaria y buscando mi camino descubrí que amaba mi profesión y el mundo de las Urgencias y las Emergencias para el que me entrego lejos de mi tierra, la tierra en la que me formé para servir al pueblo que considero hermanos, el mismo pueblo que da la espalda a las oportunidades, pese haber terminado mis 4 años de especialización con el 2º mejor expediente de toda la provincia de Málaga, con un Máster de Economía de la Salud, dos Expertos Universitarios (Urgencias y Atención al Trauma Grave) y un curso de Liderazgo.

Como dicen en mi pueblo, en todos sitios cuecen habas y entrar en intimidades de mi gremio puede dar la impresión de estar menospreciando a otros sectores que están mucho más maltratados que el sector sanitario, que parece estar en un lugar privilegiado, lo que demuestra la mezquindad a la que hemos llegado, ya que nosotros, esa elite laboral que se nos supone, somos también esclavos (salvando las diferencias de otros gremios mucho más maltratados o simplemente abandonados a su agonía) de un sistema que sodomiza y encadena al miedo.

Porque la gente en general y los andaluces en particular no saben que la Sanidad, ese bien preciado al que la Junta se le llena la boca de hablar de ella, sobrevive por la encomiable labor de unos profesionales sanitarios maltratados que han visto mermados sus derechos, sus sueldos, su descanso, sus contrataciones, su progreso…al mismo tiempo que han visto crecer sus responsabilidades. Existe la norma no escrita de contrataciones 0 que obliga a los médicos jóvenes (entre los que me encuentro) a buscar el pan y el desarrollo profesional lejos de nuestras fronteras; ya no se cubren bajas, ni descansos; ahora se lleva más aquello de doblar cupos, de alargar listas, de cambiar prioridades, de quemar al profesional sabiendo que su ética profesional hará que el trabajo siga saliendo más tarde que nunca. Ahora pese a llevar años trabajando para el SAS (Servicio Andaluz de Salud), se ven como los privilegios contractuales conseguidos por la carrera profesional se han perdido, al igual que la estabilidad profesional que ha reconvertido en contratos mensuales que obligan a permanecer callados y no sacar los pies del tiesto para evitar desagradables sorpresas al mes siguiente. Y es que en Andalucía se ha instalado el mensaje de que aquí no se despide a nadie, que tan sólo se aprieta el cinturón ante los recortes del gobierno central, mientras camuflan los datos del paro sanitario en la no renovación de los contratos, que dejan a su paso a un sinfín de familias en la cuneta del paro. Y si con “suerte” has conseguido pasar este filtro selectivo que nos alienea, recibirás la recompensa de ver como tus emolumentos bajan en el mejor de los casos a un 75% trabajado, aunque en la mayoría de los casos las contrataciones pasan a jornadas de un 33% que se traducen en una forma ilegal de cubrir guardias con menos personal, que llena las esperas de las Urgencias, que colapsa listas de espera y que alarga la entrada a un quirófano, que hacen que el personal médico vea mermado sus emolumentos, que el usuario andaluz vea decrecer la cantidad y calidad de los servicios médicos, al mismo tiempo que en los titulares de prensa no dejan de aparecer noticias que muestran como otros se llevan parte del botín con tanto descaro que nos hace envenenarnos por nuestro propia inoculación.

Andalucía me duele, y mucho más desde que me he visto “obligado” a abrir camino en las Islas Canarias, desde donde escucho, leo y compruebo, como el bueno de Griñán en un acto de decencia política deja su cargo como Presidente de la Junta de Andalucía, la comunidad sin ley donde los malos seguirán inmunes campando a sus anchas, y los buenos, los andaluces de pro, seguiremos emigrando, subsistiendo o arrastrándonos a la espera del día del juicio final, al que todos, tarde o temprano, tendremos que enfrentarnos. No habrá paz para los malvados, nos vemos en el camino…

 

Esa es la mitad de Andalucía

de la que como andaluz

yo maldigo y reniego,

pero no aguanto que un chulanga

aristócrata y parásito

se pase con mi pueblo.

Bastante hay con los canallas

de nuestros putos gobernantes

que con limosnas nos callan

ahora lo mismo que antes,

que la mitad de mi gente

saca los dientes

todos los días

y por culpa de la otra

tenemos rota

Andalucía.

 

Juan Carlos Aragón Becerra - Comparsa "La Serenissima" (2012)

Opiniones sobre la web:

May Pérez Castellano (familiar de paciente)


No solo destacar su labor como buen profesional sino como persona por su trato tan Humanitario hacia el paciente muy cercano y muy amable hacen falta mas personas como Juan ya que muchas veces se olvidan que los pacientes necesitan ese trato humanitario es tan importante como una buena medicación. Enhorabuena por tu trabajo y no cambies nunca porque médicos como tu hay pocos y se necesitan…

Juanjo Ballesteros (periodista)


Es un espacio web muy útil, completo y cómodo. La cercanía con la que el doctor Toral trata a sus pacientes internautas hace que sus consejos queden muy bien entendidos. Además, los videotutoriales (con su acertada línea desenfadada) son herramientas convenientes.

Ángel Barrajón (suscriptor)


Sin duda una buena web donde aclarar muchas de las dudas que de cuando en cuando me surgen. Agradezco el enfoque altamente científico de tus publicaciones.

José Sepulveda (ciudadano 2.0)


Ser médico es sin duda una profesión vocacional a la que uno queda conectado las 24 horas del día y cuando a eso le añades la pasión en el desempeño es cuando surge el innovador servicio de consulta online del Dr. Juan Toral, un médico que ha sabido entender que a medida que avanza la ciencia y se multiplica la burocracia, el acceso rápido y la comunicación de los pacientes con los galenos se vuelve cada vez más complicada,  se acabó el esperar horas innecesariamente para saber si la gripe va en serio o no, para esperar por la interpretación de una analítica , se acabó pedir cita, aguardar cola y perder la mañana esperando en la consulta para resolver dudas que solo están a un click de distancia de ser aclaradas rápidamente por “el médico que llevo en mi teléfono móvil”.  Excelente

Jose Antonio Trujillo (#MedicoMentor de freshhealth.es)


La e-medicina facilita la construcción de nuevos ámbitos de encuentro entre los pacientes y los profesionales. Las nuevas tecnologías solo pueden acercar a las personas si no olvidamos la vertiente humanista de nuestra profesión. El Dr.Juan Toral representa el nuevo humanismo médico 3.0

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