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Pesadilla Olímpica

Y colorín colorado, el sueño Olímpico de Madrid 2020 se ha retrasado y a buen seguro que esfumado. El eterno optimismo nacional que tantas e inesperadas alegrías y conquistas nos ha dado, luchando incluso contra molinos de viento, se hacía añicos cuando este sábado desde Buenos Aires nos anunciaban que no pasábamos ni tan siquiera el primer corte, tras un esperpéntico tanteo inicial que nos había igualado con la “cenicienta” Estambul, tan distraída por la eterna corriente bélica de la zona que parecía no ser rival para nuestro ego olímpico tan insuflado en los días previos de hipócritas recepciones en busca de falsos pagarés en forma de votos que una vez más nos negaban en el momento de la verdad.

Dice el refrán que a la tercera va la vencida, pero esta vez no fue ni a la cuarta. Madrid, el sueño de España, la oportunidad de salvar trayectorias políticas era fagocitada por las expectativas ficticias creadas a su alrededor. El esplendor de Barcelona 92 aún brilla en nuestra memoria colectiva, como el pebetero de la ceremonia inaugural que dio preludio a la década de oro de la marca España, el sueño de unas noches de verano que hacen que la carrera olímpica se convierta en pesadilla.

Se puede afrontar una derrota de dos maneras: aceptarla o ver una caza de brujas. ¿Nos merecíamos este enésimo palo olímpico? Nuestra candidatura low cost parecía solvente, tenía un buen expediente y los adinerados y misteriosos miembros del COI parecían haber dado su consentimiento… Pero la realidad era que nos caíamos a las primeras de cambio, cuando todos los analistas daban por echo que en la decisión final estaríamos peleándonos contra el gigante japonés.

“Nos tienen envidia, no les caemos bien. Hay una conspiración por parte de Roma y París para que los JJOO no se disputaran en 2020 en Europa para intentar traerlas a sus ciudades en 2024. Nos han vuelto a traicionar. Menuda falta de respeto…”

Excusas sin fundamentos, debate estéril. La realidad es que el Madrid olímpico no es real, y en vez de buscar excusas tendríamos que encontrar los por qué de esta decisión que a tenor de los acontecimientos no veo tan injusta.

Efectivamente, Madrid era el sueño de España, la lucha de los madrileños que se habían tomado los JJOO como un reto personal tras las tentativas frustradas. Años y años de trabajo, pero ni más ni menos que los del resto de ciudades candidatas que se quedaron por el camino al que finalmente tan sólo Londres, Río de Janeiro y Tokyo supieron o pudieron llegar. Tenemos deportistas modélicos que dieron y se partieron la cara por avivar el fuego de la antorcha olímpica: Raúl, Nadal, Gasol…triunfadores que dejaron definitivamente atrás el complejo del cromosoma español que se achicaba ante los logros patrios americanos, la energía teutona o la picaresca italiana que nos hacía sentirnos ciudadanos de segundo nivel.

Pero para esta elección final hemos olvidado, embelesados por los cantos de sirena de una prensa que una vez más nos hizo creer con sus averiguaciones indemostrables de que disputaríamos la votación final a la capital nipona con opciones de ganar, la realidad actual de la marca España.

En primer lugar, hemos equivocado la estética, el marketing que tan importante es en estos casos. Hemos vendido austeridad, un proyecto a coste cero, unos JJOO low-cost que era el slogan con el que nos presentábamos al mundo del Olimpismo, tan interesado en los faraónicos proyectos, en anunciar a bombo y platillo al resto del mundo las grandezas del Olimpismo en los que la opulencia es el eje de los veranos olímpicos (primer error).

Pero no es menos irrelevante la representación con la que hemos ido a Buenos Aires a defender a Madrid 2020, que es sin duda un sonrojante reflejo de la realidad social en la que nos hemos convertido por las idas y venidas de unos pocos o muchos dirigentes, que a fin de cuentas no son más que la representación aleatoria y probabilista de la sociedad a la que representan. La elección de Madrid era la tabla de salvación de muchos de ellos: la alcaldesa de Madrid que jamás se presentó a unas elecciones autonómicas en busca de su primera (y única) gran victoria, o del presidente del Gobierno que buscaba levantar el ánimo nacional, o de la Casa Real tan ligada al movimiento olímpico que disfrutaría en primera persona la elección.

Y el caso es que hemos olvidado que Ana Botella demostró su valía moral y político en la nefasta gestión del Madrid Arena, en la que escurrió el bulto y contó hasta 10 hasta que el foco mediático se desviara, quizás a la gestión sanitaria que están haciendo en su Comunidad. Que Mariano Rajoy quizás debería estar imputado por la alargada y silenciada sombra de Bárcenas y la financiación ilegal de su partido sobre el que tantas mentiras o medias verdades se han dicho. Que el Príncipe Felipe que emocionó con su discurso, tiene a un cuñado que fue olímpico y medallista sentado en el banquillo de los acusados mientras salen a la luz los secretos de una Monarquía que parece escribir cartas de despedida desde Botsuana. O que Alejandro Blanco, el leader del Comité Olímpico Español ha demostrado estar en tierra de nadie en el delicado asunto del dopaje español que parece delinquir con la Operación Puerto que ha dejado tantas víctimas como sospechosos.

Los días previos a la elección se hablaba en la prensa de la gran labor de la delegación española que ganaba votos y acercaba el sueño olímpico, pero nadie se hacía eco de la esperpéntica rueda de prensa en la que Ana Botella demostró una asombrosa capacidad para avergonzarnos al contestar preguntas no formuladas al mismo tiempo que jugaba con los auriculares y la traducción para nada a la altura de las expectativas de su cargo. Es fácil criticarla también por su nivel de inglés de primaria, y quizás yo no debería hacerlo porque también emplearía su limitado vocabulario y sus expresiones prefabricadas a la altura del “relaxing cup of café con leche o the most important is Madrid is fun”. Pero yo no soy alcalde de Madrid, yo no defiendo el trabajo y sueños de muchas personas, yo no estoy obligado a codearme con personalidades del resto del mundo. Ella sí y no se ajusta con su tercermundista nivel lingüístico, mientras jóvenes tan bien formados se tienen que ir del país con carreras e idiomas como currículum de base.

Siento pena por Madrid, por las lágrimas vertidas en la Puerta de Alcalá, por el trabajo de tantos anónimos que han luchado porque la llama olímpica ilumine Madrid…pero lejos de ver la mano negra o la caza de brujas que intenta alejarnos del camino, veo las razones de esta mayúscula decepción, a la altura de las expectativas e ilusiones creadas.

 

Lo fácil es atacar al mensajero, de ver la paja en el ojo ajeno. Hipócrita Nawal El Moutawakel, quién se habrá creído para hablar de nosotros, para darnos consejos y pintarnos la cara “Creemos que España debe invertir sus recursos económicos en materias más importantes que los JJOO”.  Estos del COI no se merecen una ciudad tan funny como Madrid, no son dignos para despreciarnos y minimizarnos. Somos lo más…mientras vemos como el agua nos llega al cuello e intentamos achicar agua con un sueño olímpico inflado que despiste la realidad social en la que vivimos por la mala gestión de nuestros dirigentes actuales, de los que estuvieron antes y de cada uno de nosotros que hemos dejado que el escándalo sea la norma y la corrupción sea el motor que nos haga avanzar, con este motor gripado que no nos da para viajar en primera.

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Opiniones sobre la web:

May Pérez Castellano (familiar de paciente)


No solo destacar su labor como buen profesional sino como persona por su trato tan Humanitario hacia el paciente muy cercano y muy amable hacen falta mas personas como Juan ya que muchas veces se olvidan que los pacientes necesitan ese trato humanitario es tan importante como una buena medicación. Enhorabuena por tu trabajo y no cambies nunca porque médicos como tu hay pocos y se necesitan…

Juanjo Ballesteros (periodista)


Es un espacio web muy útil, completo y cómodo. La cercanía con la que el doctor Toral trata a sus pacientes internautas hace que sus consejos queden muy bien entendidos. Además, los videotutoriales (con su acertada línea desenfadada) son herramientas convenientes.

Ángel Barrajón (suscriptor)


Sin duda una buena web donde aclarar muchas de las dudas que de cuando en cuando me surgen. Agradezco el enfoque altamente científico de tus publicaciones.

José Sepulveda (ciudadano 2.0)


Ser médico es sin duda una profesión vocacional a la que uno queda conectado las 24 horas del día y cuando a eso le añades la pasión en el desempeño es cuando surge el innovador servicio de consulta online del Dr. Juan Toral, un médico que ha sabido entender que a medida que avanza la ciencia y se multiplica la burocracia, el acceso rápido y la comunicación de los pacientes con los galenos se vuelve cada vez más complicada,  se acabó el esperar horas innecesariamente para saber si la gripe va en serio o no, para esperar por la interpretación de una analítica , se acabó pedir cita, aguardar cola y perder la mañana esperando en la consulta para resolver dudas que solo están a un click de distancia de ser aclaradas rápidamente por “el médico que llevo en mi teléfono móvil”.  Excelente

Jose Antonio Trujillo (#MedicoMentor de freshhealth.es)


La e-medicina facilita la construcción de nuevos ámbitos de encuentro entre los pacientes y los profesionales. Las nuevas tecnologías solo pueden acercar a las personas si no olvidamos la vertiente humanista de nuestra profesión. El Dr.Juan Toral representa el nuevo humanismo médico 3.0

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