Menu

Patrimonio de la inHumanidad

La Úbeda de las dos caras vuelve salir a escena. Si hace unos días la noticia era que Úbeda era el séptimo mejor destino recomendado por la comunidad virtual de Trivago, en estos últimos días el foco es bien distinto, marcado por la actualidad de los inmigrantes que están llenando soportales ante la falta de techo.

El tema por reincidente no deja de ser opinable. Todo los años cuando el Otoño coquetea con el Invierno, las calles de nuestra empedrada y bella ciudad se llenan de temporeros que recorren (vaya usted a saber como) las dramáticas distancias de sus ruinosos destinos que dejan ante la falta de esperanza para poder trabajar de algo que pueda solucionar su presente y el de los suyos. Hasta hace unos años eran bien recibidos, mano de obra barata que resultaban muy útiles para las jornadas de helada al atardecer en las que recolectaban los olivares de ese mar que se otea desde los miradores. Eran años de vacas gordas donde la gente no quería trabajar en el campo; donde tener sabañones no estaba bien visto; donde el paro era un bálsamo temporal a la espera de subirse a la ola ganadora; donde ser mileurista no era un privilegio sino el pan nuestro de cada día…

Pero llegó la crisis creada por unos pocos y sufrida por muchos, y los puestos de trabajo dejaron de ser ofertados; y los andamios dejaron de montarse; y la gente fue cerrando el puño; y las colas en el INEM se hicieron kilométricas,…y los castillos creados sobre arenas movedizas se vinieron abajo. Y esos “negritos” que llegan todos los años cuando el frío hace acto de presencia, dejaron de verse como “amigos” y se convirtieron en rivales, llegándose a escuchar opiniones en público como “para que vienen, que se vayan a su país, que vergüenza, sino hay trabajo para nosotros…” Pero esos “negros”, “sudacas”, “moros” no entienden de crisis porque llevan viviendo en ella desde que nacieron y ven en la vendimia, en la recogida de aceituna, o en los ridículos souvenirs luminosos que sustituyen a la decrépita venta del CD pirata ambulante la oportunidad de escapar de las garras del olvido con el que son castigadas las latitudes del sur del globo terráqueo que parece verse soterrado por la inercia de la codicia que los asfixia como si de la fuerza de gravedad se tratara.

 

Las frías noches ubetenses están siendo patata caliente para unos y noticias candentes para otros: el desalojo del pabellón polideportivo, la apertura del albergue en el que tan sólo los primeros 47 que vayan (y en un máximo de 2 días podrán pernoctar)…y mientras las calles y cajeros que se van llenando de cajas de cartón con las que intentan fortificar y protegerse de las temperaturas nocturnas que coquetean con las secas cifras en negativo.

No seamos hipócritas…a casi todos les-nos incomoda su visita: es cierto que no hay trabajo, que ya hay gente de Úbeda que lo está pasando mal, que no llega a fin de mes, que se ha puesto incluso en huelga de hambre en busca de trabajo…familias que pueden encontrar en la cosecha de la aceituna un respiro para comenzar el 2014 con algo de oxígeno. Y también es cierto que no es grato la sensación de “tener miedo” al entrar a los soportales del banco a sacar dinero por el temor de que uno de los allí presentes se levante. Es fácil contagiarse por la locura transitoria de la idiotez...hace unos años cuando jugaba en la liga de fútbol sala de Úbeda era incomodo terminar el partido y encontrarte con que ya no quedaba agua caliente porque “los otros” se habían duchado al amanecer para lanzarse de nuevo a las calles en busca de un jornal, con que las duchas estaban sucias, o con el temor de madres y abuelas, en esa cultura médica social mal avenida de tener riesgo de coger hongos en esas duchas concurridas por pieles tan variopintas.

 

No creo que se trate de racismo, sinceramente creo que se debe al temor al quitarnos nuestra acomodada rutina, al miedo a lo que desconocemos. Y es que esos “visitantes low cost” que nos visitan por estas fechas podemos ser el tú o yo del mañana. No vienen a robarnos nada, sino a malvivir y cuidar de la familia que dejan atrás mientras se juegan la vida en esas pateras indefensas ante las olas de un mar que suele ser velatorio de muchos de ellos que jamás tocaron tierra; no se van a levantar para asaltarnos en el cajero, bastante tienen con resguardarse del frío y no perder la posición en la que empiezan a encontrar acomodo. Porque si nos ponemos en la piel de ese “negrito”, el pavor tiene que ser suyo: sólo, en un país nuevo, sin hablar el idioma, aguantando las burlas de algunos y la amenazante maldad de unos pocos locos en busca de su minuto de gloria.

 

Siempre en estos casos se toman decisiones pensando en el “efecto llamada” que supondría darle cobijo, en el temor instaurado en el que hordas de inmigrantes acudirían a nuestra renacentista joya a pasar la temporada de aceituna. Lo he escuchado también en sanidad, cuando el Gobierno Central retiraba la cobertura de los “sin papeles” y en Andalucía se apoyaba la libre conciencia del médico y la atención a esos pacientes: alguno de mis compañeros (gente ilustrada, con carrera y años en el ejercicio) pensaban que las consultas se llenarían de inmigrantes en busca de atención médica…

Las mentiras repetidas se convierten en falsas verdades: la gente que sale de su país, suele ser la más capacitada, las sanas, la de mayor capacidad para trabajar y poder cotizar. Y es que en lo referente a la sanidad, a los inmigrantes y su asistencia, hay cuatro grandes mitos, que podrían extenderse al caso que nos traemos entre manos:

-       Abusan de la Sanidad: Amnistía Internacional ha demostrado que los inmigrantes usan menos que el resto de la población los servicios sanitarios (donde más acuden es a Urgencias al carecer de un seguimiento por un médico de referencia)

-       Sanidad y Efecto Llamada: según Encuesta Nacional de Inmigrantes, las principales causas aducidas para venir a España fueron mejor calidad de vida, búsqueda de empleo, reagrupación familiar o falta de empleo en el país de origen

-       No contribuyen a pagar el sistema: está la creencia de que si no trabajan, no contribuyen a pagar el Sistema Nacional de Salud. Pero desde 1999 el SNS no se finanza a través de la Seguridad Social, desvinculándose de esa manera de las cotizaciones sociales. Su financiación se debe de los impuestos generales (IRPF o IVA), por lo los inmigrantes a través del pago de los impuestos también contribuyen a la financiación del SNS

-       Los inmigrantes reciben más beneficios sociales: según un reciente informe de este mismo 2013 de la OCDE donde se estudió la diferencia entre lo que aportan las personas migrantes a través de impuestos y cotizaciones en la SS y el gasto en servicios públicos, beneficios sociales y pensiones, se aprecia un resultado positivo que representa el 0,54 € del PIB (5.500 millones de euros), por lo que está demostrado que los inmigrantes obtienen menos beneficios sociales que los españoles.

 

Úbeda puede cerrar filas y mirar hacia otro lado esperando a que el frío se vaya y la primavera con sus fiestas de Carnaval y Semana Santa hagan florecer de nuevo a la ciudad o actuar como ha hecho parte del pueblo que casi siempre está por encima de las expectativas, como la hermandad de La Columna que ha improvisado una asistencia solidaria con comida caliente y ropa que me consta está brotando (no de color verde) entre el resto de cofradías de la Semana Santa, uno de los puntales de la ciudad y motor “apolítico” de la misma. No es labor de la Iglesia, ni de las cofradías…es cuestión de dignidad, de solidaridad. No se trata de una cuestión de presupuesto, sino de humanidad.

Si hacemos un ejercicio de prospección quizás nuestra visión hacia ellos cambiaría. España, año 2034: la crisis ha convertido en páramo a la clase media que ya no existe. Desde hace lustros no hay trabajo. Malvives en viviendas que no llegas a hacer tuyas. Tu familia pasa hambre, tus hijos tienen la mirada hueca…Eras jornalero, albañil, dependiente…pero desde hace tiempo no tienes nada que labrar, ni construir, ni que vender. Te hablan de que en Arabia Saudí hay un oasis donde los petrodólares fluyen, donde los macroedificios siguen construyéndose, donde necesitan mano de obra…Y coges valor, haces una maleta que llenas de recuerdos y fotos de tus seres queridos y buscas el vuelo más barato para llegar al desierto. Estás sólo, no encajas con esa gente con turbante, no sabes donde ir, ni con quién hablar, no entiendes ese acento atropellado, ese asfixiante calor del desierto saudí que se convierte en cárcel…y te acuerdas del negrito del cajero, de esos 47 afortunados que pillaron turno para dormir dos días resguardados en el albergue…y te das cuenta de lo relativo que es todo y de la superficialidad de la avaricia que durante semanas interfiere en la calma chicha de Úbeda.

 

Y esta entrada la firmo yo, Juan Toral Sánchez, ubetense de Úbeda (que diría Zorrica) que por la deficitaria y casi inexistente oferta laboral en mi sector (soy Médico de Atención Primaria y de Urgencias) me he visto “obligado” a echar tierra de por medio e irme a 1572,73 kms de mi tierra, de mi casa y de los míos. No soy un inmigrante ya que Canarias es territorio nacional; no duermo a la intemperie ya que gracias al esfuerzo de mis padres por darme unos estudios, a mi sacrificio y a la ayuda divina a la que cada uno puede poner nombre, tengo un buen sueldo que me hace vivir bien…pero comprendo la necesidad de la huida, del probar suerte y me indigno con las noticias que estoy leyendo estos días de mi pueblo, que aunque tan lejos, tan cerca siento.

Fotos propiedad Alberto Román Vilchez @tiopetos

Opiniones sobre la web:

May Pérez Castellano (familiar de paciente)


No solo destacar su labor como buen profesional sino como persona por su trato tan Humanitario hacia el paciente muy cercano y muy amable hacen falta mas personas como Juan ya que muchas veces se olvidan que los pacientes necesitan ese trato humanitario es tan importante como una buena medicación. Enhorabuena por tu trabajo y no cambies nunca porque médicos como tu hay pocos y se necesitan…

Juanjo Ballesteros (periodista)


Es un espacio web muy útil, completo y cómodo. La cercanía con la que el doctor Toral trata a sus pacientes internautas hace que sus consejos queden muy bien entendidos. Además, los videotutoriales (con su acertada línea desenfadada) son herramientas convenientes.

Ángel Barrajón (suscriptor)


Sin duda una buena web donde aclarar muchas de las dudas que de cuando en cuando me surgen. Agradezco el enfoque altamente científico de tus publicaciones.

José Sepulveda (ciudadano 2.0)


Ser médico es sin duda una profesión vocacional a la que uno queda conectado las 24 horas del día y cuando a eso le añades la pasión en el desempeño es cuando surge el innovador servicio de consulta online del Dr. Juan Toral, un médico que ha sabido entender que a medida que avanza la ciencia y se multiplica la burocracia, el acceso rápido y la comunicación de los pacientes con los galenos se vuelve cada vez más complicada,  se acabó el esperar horas innecesariamente para saber si la gripe va en serio o no, para esperar por la interpretación de una analítica , se acabó pedir cita, aguardar cola y perder la mañana esperando en la consulta para resolver dudas que solo están a un click de distancia de ser aclaradas rápidamente por “el médico que llevo en mi teléfono móvil”.  Excelente

Jose Antonio Trujillo (#MedicoMentor de freshhealth.es)


La e-medicina facilita la construcción de nuevos ámbitos de encuentro entre los pacientes y los profesionales. Las nuevas tecnologías solo pueden acercar a las personas si no olvidamos la vertiente humanista de nuestra profesión. El Dr.Juan Toral representa el nuevo humanismo médico 3.0

Este sitio usa cookies.

Usted acepta su uso. Saber más

Acepto
En esta web hacemos uso de cookies para que funcione todo correctamente. La legislación europea nos obliga a pedirte consentimiento para usalas. Por favor, acepta el uso de cookies y permite que la web cargue como cualquier otra web de Internet. Política de Privacidad.