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La Gran Ilusión y la navaja de Ockham

Me considero una persona con suerte. A lo largo de mis 30 años y 362 días de vida he tenido la suerte de ver y descubrir cosas maravillosas y sorprendentes. En el ámbito profesional he visto como compañeros operaban y sacaban hacia delante pronósticos de vida funestos, he comprobado como la medicación correcta y un enfoque diagnóstico acertado revierten la esperanza de vida de muchos enfermos. He podido entrar a paritorios y comprobar como el milagro más grande de la vida da sus frutos a los 9 meses de gestación. He tenido la suerte de nacer y crecer en Úbeda y llenarme de su abrumadora belleza donde cada vez que vuelvo y me pierdo por su renacentismo y esa plaza Vázquez de Molina que te traslada a otra época. También he podido pasear bajo una imponente luna llena sobre el desfiladero de la Garganta del Diablo de las cataratas de Iguazú…O vivir en primera persona en el Soccer City de Johannesburgo como Iniesta marcaba en el minuto 116 el gol que nos hacía campeones del mundo.

He vivido tantas y tan bonitas experiencias…y sin duda, una de ellas, la guinda del pastel, la descubrí el pasado sábado cuando en el teatro que late con vida propia pese a estocadas de impuestos suicidas por el Gobierno, fui testigo del espectáculo “La gran ilusión” de Antonio Díaz, conocido en el mundo de la farándula como el Mago Pop. El nombre del espectáculo, hace honor a lo que en él se vive y es que en mi vida, y lo digo sin temor a equivocarme, vi algo como lo que allí ocurrió…porque yo salí de allí con un nudo en la garganta e incluso ganas de llorar por ver como la magia puede engañarnos y sorprendernos, dejándonos con la boca abierta y una sonrisa burlona dibujada en nuestros emocionados rostros. Una obra digna de ser descubierta y que bien merece romper el silencio de las recomendaciones vertidas en esta web personal que voy esparciendo con las semillas que germinan lenta pero concienzudamente.

Aprovechando la temática de esta recomendación y guiados por la maestría sobre el escenario del Mago Pop, aprovecho esta entrada para ilustrar algo sobre el misterio de la magia que se puede aplicar a muchos de los enigmas de la vida y que se explican en la Navaja de Ockham

Los magos son expertos en engañarnos a través del arte del ilusionismo en sus múltiples variantes, cosa que viene produciéndose desde hace 6000 años, como describen papiros de Westcar en los tiempos del faraón Keops. Algunos magos nos retan a descubrir el truco, otros se basan en ellos para engañarnos…pero todos juegan con nuestro cerebro, manipulando nuestra atención, nuestros sentidos, nuestra forma de pensar habitualmente y así hacer aparecer o desaparecer objetos donde creíamos imposible.

Una vez más, la Ciencia intenta dar respuestas a los conflictos que nuestra mente no llega a entender. En el Instituto neurológico Barrow de Phoenix, una pareja de neurocientíficos creó el laboratorio de Neurociencia Visual que se dedica a las ilusiones visuales donde trabajan mano a mano con los mejores magos del mundo, donde han ido revelando cómo estos emplean, de modo empírico y perfeccionando a través del tiempo aspectos de nuestro sistema cognitivo de los que la ciencia ni siquiera estaba al tanto hasta hace un par de siglos.

Y es que nuestra visión tiene una capacidad limitada para apreciar contrastes, rellenos, ángulos o profundidades, lo que deja un gran abanico de posibilidades ocultas para nuestra percepción, que puede llenar nuestro cerebro, que está capacitado por un rico sistema de circuitos que nos puede permitir predecir cómo son las cosas a partir de lo que ve, y rellenar los huecos de lo que se nos escapa, de modo que tengamos una visión mucho más clara de la que nos ofrecen nuestros ojos.

¿Puede nuestro cerebro hacer dos cosas al mismo tiempo? Según las conclusiones del anterior equipo de neurocientíficos, no. Cuando vemos un truco de magia estamos tratando de seguir el efecto y al mismo tiempo de desentrañar el método mediante el cual se consigue ese efecto. Se produce entonces lo que se conoce como ceguera por desatención que definen con el siguiente ejemplo: cuando nos concentramos en una cosa, pueden pasar otras muchas, bastante singulares, sin que nos demos cuenta: “si estamos contando cuántos pases se dan unos jugadores de baloncesto en un vídeo, literalmente puede pasar entre ellos un hombre con un disfraz de gorila y no nos daremos cuenta”

En esto se apoyan los magos. Y es que cuando quieren que veamos algo, atrapan nuestra atención y nos vuelven, literalmente, ciegos a otras cosas que están haciendo y que no quieren que veamos. Lo que se llama en el argot mágico “misdirection”: llevar la atención a una dirección opuesta a lo que está haciendo. Y es que nuestro cerebro, originalmente fue creado para funciones básicas como cazar, encontrar alimento y ha ido evolucionando, pero no para descubrir trucos. Con esto juegan los magos, con nuestros sentidos y nuestra atención a través de los mecanismos que hemos desarrollado para poder manejar la realidad a nuestra conveniencia.

Las conclusiones de los investigadores son que la representación del mundo que nos ofrecen nuestros sentidos y los mecanismos de nuestro cerebro para interpretarlos no es del todo exacta. Los tamos se aprovechan de ello, aunque al menos somos la única especia animal capaz de percibir este realidad.

Pero todo tiene una explicación, y casi siempre suele ser la más probable. Con estas directrices surgió la navaja de Ockham con la que se intenta encontrar la solución a un problema eliminando todos los elementos innecesarios para llegar a ella. Willian de Ockahm, padre franciscano del medievo, fue quién inició esta teoría sobre la simplicidad, pero ya en tiempos de Aristóteles surgió la idea al plantear que la perfección era igual a la simplicidad.

Y es que la opción más simple suele ser la correcta en la mayoría de los casos. Ante dos posibles hipótesis para explicar un suceso, es mucho más probable que la más sencilla sea la correcta y no la más compleja, defiende esta teoría.

Este principio puede extenderse a la vida. Incluso a la hora de mentir, la mayoría de la gente opta por la simplicidad frente a la complejidad, ya que suele dar credibilidad y mejores resultados. La magia juega con esto, con engañar a nuestros sentidos buscando la complejidad de un truco, haciendo que la realidad sea invisible para nuestros ojos.

Quizás porque mi mente médica esté ceñida a la teoría y al método empírico, seguiré abriendo la boca cada vez que un truco de magia se realice. Y siempre que pueda intentaré disfrutar de “La gran ilusión” de Antonio Díaz, genio y figura.

 

 

Opiniones sobre la web:

May Pérez Castellano (familiar de paciente)


No solo destacar su labor como buen profesional sino como persona por su trato tan Humanitario hacia el paciente muy cercano y muy amable hacen falta mas personas como Juan ya que muchas veces se olvidan que los pacientes necesitan ese trato humanitario es tan importante como una buena medicación. Enhorabuena por tu trabajo y no cambies nunca porque médicos como tu hay pocos y se necesitan…

Juanjo Ballesteros (periodista)


Es un espacio web muy útil, completo y cómodo. La cercanía con la que el doctor Toral trata a sus pacientes internautas hace que sus consejos queden muy bien entendidos. Además, los videotutoriales (con su acertada línea desenfadada) son herramientas convenientes.

Ángel Barrajón (suscriptor)


Sin duda una buena web donde aclarar muchas de las dudas que de cuando en cuando me surgen. Agradezco el enfoque altamente científico de tus publicaciones.

José Sepulveda (ciudadano 2.0)


Ser médico es sin duda una profesión vocacional a la que uno queda conectado las 24 horas del día y cuando a eso le añades la pasión en el desempeño es cuando surge el innovador servicio de consulta online del Dr. Juan Toral, un médico que ha sabido entender que a medida que avanza la ciencia y se multiplica la burocracia, el acceso rápido y la comunicación de los pacientes con los galenos se vuelve cada vez más complicada,  se acabó el esperar horas innecesariamente para saber si la gripe va en serio o no, para esperar por la interpretación de una analítica , se acabó pedir cita, aguardar cola y perder la mañana esperando en la consulta para resolver dudas que solo están a un click de distancia de ser aclaradas rápidamente por “el médico que llevo en mi teléfono móvil”.  Excelente

Jose Antonio Trujillo (#MedicoMentor de freshhealth.es)


La e-medicina facilita la construcción de nuevos ámbitos de encuentro entre los pacientes y los profesionales. Las nuevas tecnologías solo pueden acercar a las personas si no olvidamos la vertiente humanista de nuestra profesión. El Dr.Juan Toral representa el nuevo humanismo médico 3.0

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