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El poder de las redes sociales

Que las redes sociales y las nuevas tecnologías son una realidad es algo que pocos podrán discutir a estas alturas de la película. Vivimos en pleno siglo XXI, la mayoría somos ya personas familiarizadas con los avances tecnológicos y las nuevas generaciones empiezan a ser nativos 2.0 en su ADN informatizado con el que están creciendo. Vivimos entre Smartphones, tabletas, portátiles y potentes equipos informáticos. Pagamos con tarjeta, hacemos transferencias bancarias sin necesidad de desplazarnos a nuestra sucursal, sin tener que hacer cola; ganamos minutos de vida al pedir la cita para nuestro médico de cabecera; no necesitamos andar entre el mar humano que suele agolparse en las tiendas cuando el cartel de rebajas encabeza el escaparate ya que desde casa, a un golpe de click podemos adquirir la prenda y recibirla en casa.

Pero sin embargo, también existe una cara oculta en esto de la informatización que está sufriendo nuestras vidas, y es la frialdad y el distanciamiento que se está creando. Los niños ya no juegan en las calles de los pueblos, prefieren quedarse en casa dándole a las teclas de sus videoconsolas; las personas por la calle no miran a los viandantes sino que deambulan con la cabeza gacha absortos en sus teléfonos móviles a los que viven enganchados y angustiados por la efímera vida de sus baterías; las reuniones en bares cada vez son menos sonoras, más virtuales pero menos sociales, ya que cada vez se escribe más que se habla; los padres se han convertido en los secretarios de sus hijos al tenerlos controlados en los grupos de WhatsApp en los que los padres del curso hablan de deberes, exámenes y fiestas de cumpleaños...

Y estos detractores tienen razón. Sin ir más lejos, yo soy una de esas personas que peca en exceso del teléfono, que vive pendiente del ruido que anuncia una nueva notificación en las redes sociales, de la entrada de un mail que llevas tiempo esperando, que “ignoro” por momentos a mi pareja cuando estamos tomando un vino y estoy más pendiente del teléfono que de ella.

Pero más allá del justo tirón de orejas que cada uno tenemos que darnos, estoy convencido del poder de las redes sociales. Y es que su poder es mayúsculo. Sin ir más lejos, el pasado domingo al volver a casa tras una intensa y “embriagadora” noche de sábado de guardia contemplé apenado como mi pequeño y aventurero agapornis de 6 meses, el mismo que adquirimos tan solo con días y que hemos criado a base de papilla, bolsas de agua caliente y serrín hasta que sus cañones se llenaron de bellas plumas azules y su pico desarrolló el instinto de supervivencia necesario para lanzarse hacia la comida que abunda en su jaula, había decidido explorar la calle olvidando el camino de vuelta a casa. La angustia y la impotencia, el preguntarle a vecinos sin éxito, el poner carteles en el edificio y en la calle…y de repente, la bombilla que se enciende y se ilumina en los 140 caracteres de un tweet, el llamar a la puerta de @PoliciaLPA y @AyuntamientoLPA y observar como la solidaridad tecnológica de la gente se llena con un aluvión de retweets que convierten en realidad un intento desesperado para encontrar a la mascota perdida. Y es que tan sólo unos minutos después de que la gente empezara a compartir en sus timelines la búsqueda de CuchiCuchi, en mi móvil entraba un WhatsApp con una foto del pequeño, de color azul, barriga grisácea, cabeza negra y gris y ojos saltones muy feos que estaba buscando. A la tarde siguiente, nuestro agapornis ya estaba en casa junto a su hermana, compartiendo juguetes y juegos.  Sin conocer físicamente a ninguno de los altruistas protagonistas de esta historia, un imposible se hizo posible.

El poder de las redes sociales, el potencial bien orientado, encauzado hacia el beneficio de todos, el convencimiento de que bien utilizado, la tecnología suma y multiplica. Y de fondo, la confirmación de que la eSalud o Salud 2.0 es el camino, el futuro y ya presente a los que muchos aún se resignan a utilizar, y es que como dijo Mario Vargas Llosa, la incertidumbre es una margarita cuyos pétalos no se terminan jamás de deshojar.

No se me ocurre mejor forma para cerrar esta entrada con un sincero #muchisimasgraciasatodosporhacerloposible

Opiniones sobre la web:

May Pérez Castellano (familiar de paciente)


No solo destacar su labor como buen profesional sino como persona por su trato tan Humanitario hacia el paciente muy cercano y muy amable hacen falta mas personas como Juan ya que muchas veces se olvidan que los pacientes necesitan ese trato humanitario es tan importante como una buena medicación. Enhorabuena por tu trabajo y no cambies nunca porque médicos como tu hay pocos y se necesitan…

Juanjo Ballesteros (periodista)


Es un espacio web muy útil, completo y cómodo. La cercanía con la que el doctor Toral trata a sus pacientes internautas hace que sus consejos queden muy bien entendidos. Además, los videotutoriales (con su acertada línea desenfadada) son herramientas convenientes.

Ángel Barrajón (suscriptor)


Sin duda una buena web donde aclarar muchas de las dudas que de cuando en cuando me surgen. Agradezco el enfoque altamente científico de tus publicaciones.

José Sepulveda (ciudadano 2.0)


Ser médico es sin duda una profesión vocacional a la que uno queda conectado las 24 horas del día y cuando a eso le añades la pasión en el desempeño es cuando surge el innovador servicio de consulta online del Dr. Juan Toral, un médico que ha sabido entender que a medida que avanza la ciencia y se multiplica la burocracia, el acceso rápido y la comunicación de los pacientes con los galenos se vuelve cada vez más complicada,  se acabó el esperar horas innecesariamente para saber si la gripe va en serio o no, para esperar por la interpretación de una analítica , se acabó pedir cita, aguardar cola y perder la mañana esperando en la consulta para resolver dudas que solo están a un click de distancia de ser aclaradas rápidamente por “el médico que llevo en mi teléfono móvil”.  Excelente

Jose Antonio Trujillo (#MedicoMentor de freshhealth.es)


La e-medicina facilita la construcción de nuevos ámbitos de encuentro entre los pacientes y los profesionales. Las nuevas tecnologías solo pueden acercar a las personas si no olvidamos la vertiente humanista de nuestra profesión. El Dr.Juan Toral representa el nuevo humanismo médico 3.0

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