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El cliente no siempre tiene la razón

La Organización Mundial de la Salud (O.M.S) define urgencia sanitaria como “la aparición fortuita (imprevista o inesperada) en cualquier lugar o actividad, de un problema  de salud de causa diversa y gravedad variable que genera la conciencia de una necesidad inminente de atención por parte del sujeto que lo sufre o de su familia”. Varias podrían ser las conclusiones que se pueden extraer tras desmenuzar dicha definición y una de ellas es que una urgencia es urgente (valga la redundancia) siempre que el paciente (ahora llamado usuario por las frías Administraciones) lo considere como tal. Y es que es una definición demasiado amplia y plural ya que engloba tanto aspectos objetivos como la gravedad y la agudeza del proceso (imprevisto o inesperado) con otros subjetivos (conciencia de necesidad inminente de atención), lo que puede dar lugar que en la sala de espera de pacientes a la espera de ser atendidos, puedan convivir personas que presentan una angina de pecho, una neumonía, un dolor de muelas o una molestia de rodilla que viene arrastrando desde hace unos meses.

En los últimos años, esta definición sufre una evolución que parece un dardo envenenado. La mala situación económica actual, los recortes que tan malparado está dejando al sector público sanitario, las interminables listas de espera y la frustración social están haciendo que los pacientes intenten cambiar la lógica inercia del sistema sanitario que consistiría en la valoración inicial por el Médico de Atención Primaria, que según criterio solicitaría una prueba diagnóstica o derivaría al especialista que precisara dicha patología, por la vía de la premura y la inmediatez en forma del inadecuado uso de unas Urgencias que se colapsan en ciertos periodos como el actual del frío invierno gripal, pero que viven saturadas el resto del año.

 

Esta entrada no es un tirón de orejas para el/la paciente de turno que decide que quiere consultar por una patología menor (permítanme la expresión) que debiera  valorarse en otro servicio más indicado que el de Urgencias. Siempre habrá un profesional, más tarde que pronto que terminará historiando, explorando y tratando la situación por la que nos formamos y dedicamos nuestro día a día. Pero sí es un tirón de orejas, o más bien un grito de defensa para el criterio del profesional de turno que se ve vencido por la situación del día a día de su profesión, ya que a los recortes, a las malas condiciones, a la inestabilidad en los contratos, se suma la medicina defensiva que parece instalarse ante  el aumento de poder del paciente que exige los resultados y la inmediatez que el Sistema con las falsas promesas que han ido incumpliendo.

 

Cada turno de trabajo hay alguna espinita, gota a gota que termina llenando el vaso que está medio vacío o medio lleno. Y es que aunque prima el agradecimiento de cualquier paciente que es la mejor recompensa, hay situaciones frustrantes que se repiten con una cadencia que se está convirtiendo en moda, produciéndose situaciones incómodas que debieran corregirse antes que pase el dicho de “entre todos la matamos y ella sola se murió”. Hace unas semanas un paciente se iba de alta al mismo tiempo que me anunciaba que me denunciaría por no haberle solicitado una segunda determinación enzimática para un dolor torácico atípico más que estudiado en otras visitas de Urgencias en seguimiento por Cardiología; hace dos días otro paciente que se tiró toda su estancia en Urgencias metiéndose por la condición de persona del Este de la doctora aprovechó la agitación y agresividad de un polintoxicado  que terminó agrediendo a otro paciente, a un enfermero y al personal de seguridad para firmar el alta voluntaria y arrancar el portátil de enfermería y llevárselo

Ejemplos de la mala educación sanitaria que tiene demasiadas minas en el camino. No se trata de blindar la figura del sanitario para actuar a su libre albedrío; no es un acto de corporativismo. El cumplimiento de los protocolos y actuar en relación con lo estudiado y aprendido es innegociable, pero el linchamiento del profesional sanitario tenemos que defenderlo, desde dentro, pero también desde fuera. Y es que tenemos que cuidar de quien cuida.

Opiniones sobre la web:

May Pérez Castellano (familiar de paciente)


No solo destacar su labor como buen profesional sino como persona por su trato tan Humanitario hacia el paciente muy cercano y muy amable hacen falta mas personas como Juan ya que muchas veces se olvidan que los pacientes necesitan ese trato humanitario es tan importante como una buena medicación. Enhorabuena por tu trabajo y no cambies nunca porque médicos como tu hay pocos y se necesitan…

Juanjo Ballesteros (periodista)


Es un espacio web muy útil, completo y cómodo. La cercanía con la que el doctor Toral trata a sus pacientes internautas hace que sus consejos queden muy bien entendidos. Además, los videotutoriales (con su acertada línea desenfadada) son herramientas convenientes.

Ángel Barrajón (suscriptor)


Sin duda una buena web donde aclarar muchas de las dudas que de cuando en cuando me surgen. Agradezco el enfoque altamente científico de tus publicaciones.

José Sepulveda (ciudadano 2.0)


Ser médico es sin duda una profesión vocacional a la que uno queda conectado las 24 horas del día y cuando a eso le añades la pasión en el desempeño es cuando surge el innovador servicio de consulta online del Dr. Juan Toral, un médico que ha sabido entender que a medida que avanza la ciencia y se multiplica la burocracia, el acceso rápido y la comunicación de los pacientes con los galenos se vuelve cada vez más complicada,  se acabó el esperar horas innecesariamente para saber si la gripe va en serio o no, para esperar por la interpretación de una analítica , se acabó pedir cita, aguardar cola y perder la mañana esperando en la consulta para resolver dudas que solo están a un click de distancia de ser aclaradas rápidamente por “el médico que llevo en mi teléfono móvil”.  Excelente

Jose Antonio Trujillo (#MedicoMentor de freshhealth.es)


La e-medicina facilita la construcción de nuevos ámbitos de encuentro entre los pacientes y los profesionales. Las nuevas tecnologías solo pueden acercar a las personas si no olvidamos la vertiente humanista de nuestra profesión. El Dr.Juan Toral representa el nuevo humanismo médico 3.0

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