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Diagnósticos de realidad, cicatrices en el alma

Trabajar al borde del abismo suele hacerte relativizar todo. Cuando los amigos me preguntan que si me mareo ante la sangre o me sorprendo cuando llega un gran quemado, una herida abierta o un paciente con un hueso roto, la respuesta suele ser no. Cuando uno trabaja a diario y durante tanto tiempo seguido (más de dos años y medio continuados a estos niveles puede considerarse mucho tiempo) uno termina desarrollando una capa aislante que repele sentimientos que harían imposible el día a día como el dolor, el asco o el pudor. Uno llega a acostumbrarse a la muerte ya que no podemos obviar que en un hospital en general y en un servicio de Urgencias en particular, el éxitus es una posibilidad que suele menospreciarse pero que en las apuestas siempre estaría bien cotizada.

Una de las cosas de las que estoy orgulloso de mí mismo es la capacidad de resilencia que tengo. Soy una persona con bata y fonendo y otra bien distinta cuando dejo en la taquilla mis atributos de médico y paso a ser persona. Es salir del hospital y tengo la capacidad de “olvidar” los casos complicados, los problemas, la saturación, la consulta, las quejas de los pacientes e incluso el dolor. Durante mi turno de trabajo intento dar lo mucho o poco que tengo para ayudar al que acude a Urgencias, pero soy capaz de distinguir mi realidad laboral de la personal que se edifica tras los muros del complejo hospitalario.

Los medios de comunicación y sobre todo alguna serie televisiva o películas han ayudado a desdramatizar el día a día en un servicio de Urgencias: Hospital Central, House, Anatomía de Grey o Emergencias acercaron a las pantallas de cada familia la realidad figurada de nuestra profesión, que en ocasiones tiende a desvirtuarse. Y es que acostumbrados a algún alta directa, a ciertas banalidades que se cuelan al saltarse el necesario filtro inicial de los Centros de Salud, a la adrenalina que da una parada cardiorrespiratoria o a enfrentarnos a alguien que precisa un quirófano de urgencia, el médico suele acostumbrarse a moverse en estos derroteros. Pero en ocasiones, las guardias te dan una bofetada de realidad, te zarandean por la solapa de la bata y te demuestran lo importante que es la salud y la suerte que tienes de estar sano. Es curioso, trabajo entre enfermedad e historias trágicas pero sé llevar ese peso en mi mochila de trabajo...pero en ocasiones, la mochila la cargan con plomo y das de bruces con la realidad.

Una de mis últimas guardias fue un día de esos. Atiendes a un paciente poco mayor que tú por un dolor abdominal. Pides pruebas para descartar una posible inflamación de la vesícula o en el peor de los casos una dilatación de la vía biliar...Las pruebas iniciales y la exploración parecen ir encaminado hacia ello...y de repente recibes el diagnóstico del radiólogo que te indica que estás ante un tumor de páncreas con múltiples metástasis hepáticas. Miras al paciente que te saca 9 años y piensas en su mujer que acaba de entrar para mitigar las largas esperas en Urgencias; piensas si tendrán hijos y sin conocerlo del todo te imaginas su vida, su día a día, su familia: ¿tendrá hijos, será feliz, le gusta hacer deporte? Y piensas en ese momento sobre cómo será tu vida cuando tengas su edad y estrenes la década de los 40...y te das cuenta de lo puñetera e injusta que puede llegar a ser la vida, capaz de en un segundo, darte o quitarte todo según caiga la moneda lanzada al aire que guía nuestro destino.

Ese día mientras cenaba y brindaba con una copa de vino, fui incapaz de borrar su nombre, su cara, su posible historia personal y ese diagnóstico tan hijo de puta que me dio un puñetazo de realidad en la boca del estómago hasta dejarme sin aire.

 

La muerte siempre nos gana la batalla, la pregunta es ¿cuándo?. Así que disfrutemos la vida y dejemos a un lado las cosas insignificantes que nos hacen vivir amargados...a fin de cuenta solo vivimos una vez.

Que tengas suerte “amigo”, porque aunque tú no lo sepas y tan solo hayamos coincidido unas horas, siempre irás conmigo como cicatriz de guerra.

 

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Opiniones sobre la web:

May Pérez Castellano (familiar de paciente)


No solo destacar su labor como buen profesional sino como persona por su trato tan Humanitario hacia el paciente muy cercano y muy amable hacen falta mas personas como Juan ya que muchas veces se olvidan que los pacientes necesitan ese trato humanitario es tan importante como una buena medicación. Enhorabuena por tu trabajo y no cambies nunca porque médicos como tu hay pocos y se necesitan…

Juanjo Ballesteros (periodista)


Es un espacio web muy útil, completo y cómodo. La cercanía con la que el doctor Toral trata a sus pacientes internautas hace que sus consejos queden muy bien entendidos. Además, los videotutoriales (con su acertada línea desenfadada) son herramientas convenientes.

Ángel Barrajón (suscriptor)


Sin duda una buena web donde aclarar muchas de las dudas que de cuando en cuando me surgen. Agradezco el enfoque altamente científico de tus publicaciones.

José Sepulveda (ciudadano 2.0)


Ser médico es sin duda una profesión vocacional a la que uno queda conectado las 24 horas del día y cuando a eso le añades la pasión en el desempeño es cuando surge el innovador servicio de consulta online del Dr. Juan Toral, un médico que ha sabido entender que a medida que avanza la ciencia y se multiplica la burocracia, el acceso rápido y la comunicación de los pacientes con los galenos se vuelve cada vez más complicada,  se acabó el esperar horas innecesariamente para saber si la gripe va en serio o no, para esperar por la interpretación de una analítica , se acabó pedir cita, aguardar cola y perder la mañana esperando en la consulta para resolver dudas que solo están a un click de distancia de ser aclaradas rápidamente por “el médico que llevo en mi teléfono móvil”.  Excelente

Jose Antonio Trujillo (#MedicoMentor de freshhealth.es)


La e-medicina facilita la construcción de nuevos ámbitos de encuentro entre los pacientes y los profesionales. Las nuevas tecnologías solo pueden acercar a las personas si no olvidamos la vertiente humanista de nuestra profesión. El Dr.Juan Toral representa el nuevo humanismo médico 3.0

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