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Confesionario

(Artículo publicado en la Revista Jerusalem, que cada año da el pistoletazo de salida a la Semana Santa de Úbeda)

">www.youtube.com/watch?v=k5HBFNfc7ws

Me confieso. Soy un mal católico, o al menos uno alejado radicalmente de la tradicional dogma promovida por la curia eclesiástica de la que tan poco me siento identificado. No encuentro tiempo (ni sobre todo motivación) para asistir a misa y dilato asistencia con periodicidad anual en la fiesta de nuestros titulares que encuentra en el Domingo de Ramos el culmen del sentir de una cofradía. Leo y escucho sobre el reguero constante del affair en el que parece estar edificada la Iglesia: declaraciones que dan la espalda a la realidad social y al mundo actual vertidas por anquilosados hombres de la Iglesia con voz que parecen vivir aferrados con exceso celo a las tradiciones de otros tiempos; hurtos y extorsiones como las del párroco de Borja; opuestas visiones como la del Arzobispo de Granada que en su libro se atrevía a enseñar a las mujeres a ser sumisas…Polémicas que debilitan la imagen pero que sobre todo ensombrecen la gran labor callada de muchos hombres y mujeres de Dios que se dejan el alma para ayudar al necesitado y que encuentran en la mala prensa de otros el silencio al heroísmo con el que en su día decidieron entregar su vida. 

Estando de visita en Madrid e impregnado por el renacentismo de nuestra ciudad, decidí visitar la Catedral de la Almudena un domingo por la mañana. Una multitud que cantaba al ritmo de instrumentos de cuerda, unos niños de todas las nacionalidades imaginables sin aún criterio establecido que se sumaban al cuadro que me hizo trasladarme a las millonarias manifestaciones sobre la vida y la familia en el que las personas parecen querer imponer su creencia sobre el resto y que me hizo realizar un símil con otras religiones que vistas desde el prisma ajeno de lo desconocido, nos hace calificarlas como sectas o fanáticos de su Dios por el que se perpetúan guerras y se hace vivir en un continuo estado de emergencia. 

Hace tiempo que vivo ajeno a versículos, pero en cambio mantengo el sentido del cristianismo, en la particular creencia 2.0 en la que intento comportarme con la gente como me gustaría que lo hicieran conmigo. Intento hacerlo lo mejor que puedo, tanto en la vida como en mi trabajo en la que me enfrento diariamente con conflictos vitales donde la vida y la muerte se abrazan y se funden en una única realidad.

No voy a misa, no comulgo ni paso por confesionarios, me pierdo ante las oraciones que a coro se recitan mecánicamente en misa, pero me siento más en paz que nunca. Tengo mis dos referentes sacerdotales en dos padres jóvenes y acordes a los tiempos que me transmiten: uno de ellos es Juan Ignacio que ha acompañado a mi familia en momentos vitales tan importantes como nacimientos y defunciones y que se ha convertido por méritos propios en referente moral; y desde Málaga está Rafa Pérez Pallarés al que conocí en un curso sobre liderazgo y que desde entonces sigo desde el altar de 140 caracteres que es su timeline de Twitter.

Pero sin duda, la mayor confirmación de que Dios (que cada uno le ponga el nombre o los apellidos que quiera) está a nuestro lado lo confirmé en una futurista iglesia que encontré en el innovador barrio de La Defènse de Paris. Ensimismado en la arquitectura del siglo XXI que te hacía sentir más en un museo que en una iglesia y acogido por la falta de curiosos y creyentes que hacían del aforo algo inexistente, encontré respuestas a las preguntas que no me había formulado y me autorefrendó la idea de que el buen cristiano es aquel que hace el bien a los demás, que quiere y respeta la vida y que intenta construir para hacer de este mundo un lugar mejor, más allá de libros y escrituras sagradas.

Yo creo en el Borriquillo, la cofradía que amamanté de pequeño y con la que he crecido. Creo en sus hermanos que siempre están cuando se les necesita. Creo en nuestros titulares que cada Domingo de Ramos iluminan las históricas calles de nuestra ciudad y sobre todo creo en la Semana Santa como herramienta para promover una sociedad mejor. Porque si nos alejamos del folclore, del aplauso hueco de cada levantada, de los acordes importados que tan bonitos se hacen escuchar, sin duda encontramos uno de los principales motores de nuestra ciudad que se mece al ritmo del costero y la chicotada de cada cofradía que suele estar muy por encima de nuestros políticos y entidades públicas: que mecena a necesitados, que hace que Úbeda procesione hacia delante, que intente capear crisis y ayudar a los más necesitados, que hace piña y hermandad para buscar soluciones a los problemas a los que nunca les da la espalda.

 

Abramos las ventanas, la primavera está llegando y a nuestras casas entrará el aroma del incienso que anuncia que otra Semana Santa está aquí. Sumémonos al cambio, al cristianismo 2.0 y hagamos de este mundo un lugar mejor, que será nuestro mejor legado. Nuestros hijos y nietos, nuestra propia salud y la historia nos lo agradecerá. 

Opiniones sobre la web:

May Pérez Castellano (familiar de paciente)


No solo destacar su labor como buen profesional sino como persona por su trato tan Humanitario hacia el paciente muy cercano y muy amable hacen falta mas personas como Juan ya que muchas veces se olvidan que los pacientes necesitan ese trato humanitario es tan importante como una buena medicación. Enhorabuena por tu trabajo y no cambies nunca porque médicos como tu hay pocos y se necesitan…

Juanjo Ballesteros (periodista)


Es un espacio web muy útil, completo y cómodo. La cercanía con la que el doctor Toral trata a sus pacientes internautas hace que sus consejos queden muy bien entendidos. Además, los videotutoriales (con su acertada línea desenfadada) son herramientas convenientes.

Ángel Barrajón (suscriptor)


Sin duda una buena web donde aclarar muchas de las dudas que de cuando en cuando me surgen. Agradezco el enfoque altamente científico de tus publicaciones.

José Sepulveda (ciudadano 2.0)


Ser médico es sin duda una profesión vocacional a la que uno queda conectado las 24 horas del día y cuando a eso le añades la pasión en el desempeño es cuando surge el innovador servicio de consulta online del Dr. Juan Toral, un médico que ha sabido entender que a medida que avanza la ciencia y se multiplica la burocracia, el acceso rápido y la comunicación de los pacientes con los galenos se vuelve cada vez más complicada,  se acabó el esperar horas innecesariamente para saber si la gripe va en serio o no, para esperar por la interpretación de una analítica , se acabó pedir cita, aguardar cola y perder la mañana esperando en la consulta para resolver dudas que solo están a un click de distancia de ser aclaradas rápidamente por “el médico que llevo en mi teléfono móvil”.  Excelente

Jose Antonio Trujillo (#MedicoMentor de freshhealth.es)


La e-medicina facilita la construcción de nuevos ámbitos de encuentro entre los pacientes y los profesionales. Las nuevas tecnologías solo pueden acercar a las personas si no olvidamos la vertiente humanista de nuestra profesión. El Dr.Juan Toral representa el nuevo humanismo médico 3.0

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